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El día que la tecnología transformó el mercado de drogas

El narcotráfico llevaba cincuenta años funcionando igual. Entonces llegó Internet: anonimato, comunicación cifrada y un nuevo sistema de pagos cambiaron las reglas.

Fernando CaudevillaDoctorX · 25 min de lectura

· Aguas territoriales

Durante décadas, el consumidor de a pie debía someterse a unas reglas para comprar drogas ilegales: conocer a alguien o conocer a alguien que conoce a alguien, desplazarse hasta un sitio, esperar (porque los dealers de la vieja escuela se retrasan siempre un poco) l y confiar en que no surgieran contratiempos en el intercambio de bienes por dinero. En el año 2011, y gracias a Internet, todo empezó a transformarse.

Internet cambió las reglas del comercio

En el siglo XX, comprar entradas para el estreno de una película o un partido de fútbol implicaba hacer una cola cuya longitud era proporcional a la importancia del evento. En aquel tiempo existían enormes tiendas especializadas en libros o discos donde los clientes pasaban horas rebuscando entre montañas de productos en busca de su tesoro. La información escrita se difundía a través del papel. Para enterarte de las noticias del día anterior había que comprar un periódico, un montón de enormes hojas, difíciles de manejar y con tendencia a arrugarse. Los planos y los mapas compartían el mismo problema: ocupaban mucho espacio, se doblaban con facilidad y, al menor golpe de viento, podían salir volando.

Nada de esto llegó intacto al siglo XXI. En dos décadas el PC, la tableta y el smartphone asumieron muchas de las funciones del papel y la tinta. El MP3, la compresión de vídeo y los programas de intercambio de archivos digitales obligaron a la industria discográfica y del entretenimiento a reinventarse o morir. Los nuevos dueños de Star Wars ampliaron la saga cinematográfica con series diseñadas para las plataformas de streaming. Y Madonna multiplicó su actividad en directo: entre 2001 y 2024 encadenó ocho giras internacionales, frente a las tres giras mundiales que había realizado en el siglo pasado.

En pocos años, Internet transformó de forma rápida y masiva la distribución de bienes y servicios en una revolución del comercio sin precedentes en la Historia

Amazon (1994) y eBay (1995) contribuyeron decisivamente a establecer un nuevo paradigma: la desaparición de la distancia física entre el producto y el comprador. La pimienta de Kampot, un poncho de alpaca boliviana, una máscara de lucha libre mexicana o incluso un sintetizador soviético de segunda mano se encuentran a un par de clics de distancia… Ya no era necesario desplazarse hasta el producto; era el producto el que podía viajar hasta nosotros.

Las tiendas de libros, CD y videoclubs no fueron las únicas en ver cómo una parte de su actividad se trasladaba al mundo digital. Aunque muchas estructuras comerciales se han visto transformadas desde la llegada de Internet, la mutación ha sido especialmente importante en aquellas en las que intervienen múltiples intermediarios. Mencionamos al principio las tiendas de libros y CD, pero también los videoclubs, las agencias matrimoniales, de empleo y de viajes, junto con los corredores de bolsa y las casas de apuestas, encontraron nuevas formas de operar en el ciberespacio.

¿Por qué las drogas se quedaron fuera?

Tan solo un gran mercado de la sociedad de consumo parecía haberse visto inalterado por la irrupción de Internet: el de las drogas ilegales. Las reglas del juego que habían funcionado en los dobles fondos de los camiones, los contenedores de mercancías, los baños de las discotecas o las chabolas del extrarradio permanecían inalteradas, inmunes a los efectos de las redes sociales, el big data, el cloud computing… El terremoto que había transformado el comercio, el sistema financiero y las telecomunicaciones parecía haber tenido un efecto minúsculo sobre la industria del narcotráfico.

Para adquirir drogas, en esencia, seguía siendo necesario conocer a un distribuidor, encontrarse con él e intercambiar mercancía por dinero.

Así que par explicar por qué las drogas se quedaron fuera de esta revolución no nos queda más remedio que hacer un breve repaso histórico.

De las Guerras del Opio a la Guerra contra las Drogas:

En el siglo XIX la farmacología estaba en pañales y el opio era uno de los pocos medicamentos realmente eficaces contra el dolor disponibles. Su comercio era legal, enorme, rentable y una parte significativa de los ingresos de Estados y empresas. Pero tiene el inconveniende de generar tolerancia y dependencia con rapidez, lo que empezaba a ser un problema de Salud Pública en China, desbordada por las exportaciones dei Imperio Británico a través de sus colonias indias. China intentó frenar las exportaciones de los ingleses desencadenando las Guerras del Opio (1839-1842) y (1856-1860).

China perdió y se vio obligada a abrir sus puertos comeciales y ceder Hong Kong a los ingleses. Pero a lo largo del siglo XIX se fue haciendo evidente que había que regular el comercio del opio a nivel internacional. Había motivos sanitarios, pero también económicos y políticos. Los sucesivos tratados internacionales: Shangai (1909), La Haya /1912) o las Convenciones de la Sociedad de Naciones de 1921, 1931 y 1936 no habían conseguido solucionar.

La posición dominante de Estados Unidos tras su victoria en la Segunda Guerra Mundial permitió convocar una Convención de Naciones Unidas en 1961 a la que puso el nombre de "Única". Como en "El Señor de los Anillos", pretendía acabar con el galimatías legislativo previo con una Convención Unica para gobernarlos a todos.

Pero el intento no salió bien y en 1971 se convocó otra Convención: la Unica se había centrado en opio, cannabis y cocaína, dejado fuera a los psicotrópicos sintéticos y farmacéuticos. Entre ellos los barbitúricos, fármacos para tratar el insomnio que en los 60 eran un problema de Salud Publica en Estados Unidos mucho más relevante que la heroína o la cocaína. También la LSD, un psicodélico inocuo a nivel orgánico y sin potencial de dependencia, pero estandarte del movimiento contracultural. Así que clasificaron las sustancias con un sistema más basado en la peligrosidad moral que en criterios científicos o farmacológicos. En lugar de "controlar", "regular" o "ordenar", lo que se hizo en la práctica fue "prohibir" determinadas sustancias transfiriendo el control de su producción, distribución y venta desde los Gobiernos y las empresas privadas a mafias y grupos criminales.

La Guerra contra las (personas que toman) drogas:

En aquel momento Estados Unidos estaba metido hasta el cuello en la Guerra del Vietnam. Sin capacidad para emprender más conflictos militares, el presidente Richard Nixon decidió declarar la guerra metafórica a las drogas. La War on Drugs (1971) consistió en un plan para reducir la demanda mediante programas de tratamiento y prevención, y por otro atacar la oferta persiguiendo y castigando severamente el tráfico. Sus sucesores Gerald Ford (1974-1977) y Jimmy Carter (1977-1981) continuaron la estrategia que combinaba prevención, tratamiento y represión de una forma mas o menos equilibrada.

Pero es bajo el mandato de Ronald Reagan (1981-1989) cuando la Guerra contra las Drogas se transforma en la Guerra contra las personas que toman drogas. Es entonces cuando se convocaLa Ley Anti-Drug Abuse Act (1986) equipara 500 g de cocaína en polvo a 5 gramos de crack (cocaina en base para fumar) para activar una pena mínima de cinco años de cárcel. Las cárceles se llenan desproporcionadamente de afroamericanos y personas con bajo nivel socioeconómico, que son los que mayoritariamente utilizan cocaina fumada. La población penitenciaria en Estados Unidos se duplica entre 1981 (369.000 reclusos, 24% por delitos de drogas) y 1990 (770.000 reclusos, 54% delitos de drogas). Reagan volvería a endurecer más las medidas penales con un segundo Anti-Drug Abuse Act (1988) y promovería la internacionalización y militarización como respuesta al problema (ref). Es en este escenario en el que se convoca en Nueva York la tercera y última Convención de Naciones Unidas en Nueva York (1988) que abandona cualquier enfoque sanitario o de control para incidir exclusivamente en el castigo y la represión como unica respuesta al problema de las drogas.

Una industria criminal pero muy eficiente:

Si algo hay que reconocer a las mafias, sindicatos del crimen y delincuentes de guante blanco que gestionan la producción, distribución y venta de las drogas desde los años 60 del siglo pasado es su impecable eficiencia a la hora de gestionar el negocio. Hay muchas drogas que pueden producirse en cualquier parte del mundo sintetizandolas a partir de compuestos orgánicos o inorgánicos. Otras, como los derivados del cannabis o del opio necesitan de esos vegetales como materia prima, pero son plantas que crecen fácilmente en distintas condiciones.

El caso de la cocaína es diferente. Se trata de un arbusto que solo crece en unas condiciones de presión, temperatura y humedad muy estrechas, lo que limita el área geográfica donde puede crecer a zonas de los Andes en Perú, Colombia y Bolivia. Según datos de UNODC, la superficie de cultivo de Erythroxylum coca en 2023 fue de unas 377.000 hectáreas, un espacio comparable a la superficie de la isla de Mallorca. El producto final (cocaína) depende del contenido de las hojas y el método de extracción, pero en cualquier caso es necesario procesar cientos de kilos de hojas para obtener un kilogramo de cocaína.

Los recursos económicos y humanos que Estados Unidos ha destinado a combatir el tráfico de cocaína incluyen campañas de fumigación, promoción de cultivos alternativos, operaciones aéreas, marítimas y terrestres contra cargamentos, rutas de transporte y precursores, detenciones, procesamiento y extradición de traficantes. Estados Unidos, sobre todo en Colombia, ha proporcionado entrenamiento, armamento, helicópteros, inteligencia, logística y personal de apoyo. Aunque ha participado ocasionalmente de forma directa en algunas operaciones, la ejecución sobre el terreno corresponde a las fuerzas colombianas.

A nivel mundial, la acción policial impide la entrada en el mercado de unas 2.000 toneladas de cocaína al año. Sin embargo, la cocaína forma parte de los poductos de un mercado globalizado igual que las hamburguesas del Burguer King. Comprar un gramo de coca en las discotecas de San Francisco, los suburbios de Nairobi o el puerto de Tokio es tan sencillo como tomar un sucedáneo de café en una franquicia de Starbucks . Y al menos en los países de Europa Occidental, su precio ha permanecido estable durante décadas, o más bien ha descendido si contamoe el efecto de la inflación.

Pretender que la estrategia basada en el control de la oferta tiene un impacto significativo en su disponibilidad es una fantasía. Creer que terminará con el tráfico de drogas entra ya en el terreno del delirio.

Es cierto que la industria del narcotráfico juega con ventaja. No tiene que pagar impuestos por su actividad económica, no necesita invertir en los mismos sistemas de control de calidad ni someter sus productos a las evaluaciones sanitarias a las que están sometidos los fármacos o los alimentos. Y sus conexiones con otras actividades criminales igualmente lucrativas pero mucho más dañinas para las víctimas y el resto de la sociedad (terrorismo, explotación sexual, tráfico de armas…) sitúan a la industria del narcotráfico en una posición privilegiada para imponer sus propias reglas. En ausencia de contratos reconocidos, tribunales o mecanismos legales para resolver los conflictos, la fuerza acaba convirtiéndose en el último árbitro del mercado.

Estas particularidades ayudan a entender por qué las drogas ilegales quedaron, al menos inicialmente, al margen de la revolución comercial de Internet. El mercado existía y funcionaba bien como hemos visto, pero sin tiendas, contratos reconocidos, publicidad, sistemas legales de pago ni mecanismos oficiales para garantizar la calidad de los productos o resolver los conflictos entre compradores y vendedores. Internet había eliminado la distancia entre las personas y los productos, pero no podía hacer desaparecer por sí solo todos esos obstáculos.

A partir de 2011 la situación cambió y las drogas se incorporaron al circuito de las nuevas tecnologías. Es un fenómeno que está aun en sus primeras etapas y el objetivo de este blog es precisamente ese: relatar un proceso que inevitablemente transformará el mercado como el MP3 lo hizo con la música. Pero antes de seguir con el relato tenemos que hacer un nuevo inciso para valorar las consecuencias que han tenido las Politicas de Drogas que hemos descrito.

Políticas Psicópatas

El error (o la trampa, según el grado de intencionalidad que cpnsideremos) es que el discurso hegemónico confunde los problemas que causan las drogas con los problemas que se generan como consecuencia de las Políticas de Drogas. Las Politicas de Drogas son la causa de que el mercado sea clandestino, factor que explica su incorporación tardía al mercado global. El uso o el mal uso de drogas puede causar determinados problemas de salud. Y podemos evaluar las consecuencias que las Políticas de Drogas han causado de forma más o menos objetiva.

Ya les adelanto que el balance es desastroso. Para justificar mis argumentos habría sido muy sencillo acudir a informes de la Drug Policy Alliance, Open Society, Transnational Institute o cualquier otra institución crítica con las Políticas de Drogas vigentes. Para ponernoslo este análisis vamos utilizar los datos y estadísticas que ofrecen las instituciones que están en el núcleo del sistema internacional de fiscalización de drogas. Analizaremos los informes de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Crimen (UNODC) que se encarga más de la vertiente política y que recopila y analizar información mundial sobre drogas y delincuencia con una metodología sistemática. También repasaremos los informes de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) , un organismo de la ONU que se define como "cuasijudicial" e "independiente" a la vez y que vela por el cumplimiento de las Convenciones.

UNODC publica informes anuales en los que, en la última década y estima la población penitenciaria mundial en unos 11.5 millones

El armazón de las Políticas de Drogas vigentes se sustenta en las tres Convenciones Internacionales de Naciones Unidas y que fueron decretadas durante el periodo de máxima hegemonía de los Estados Unidos en la geopolítica global. Así que ofreceremos los datos que proporcionan estas mismas instituciones, poco sospechosas de ser críticas o tener un discurso "prodroga" que la o la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefaciente no hay nadie menos sospechoso de ser crítico que la con estas Políticas Para intentar ofrecer una imagen lo más objetiva posible, ofrecemos unos cuantos datos numéricos..UNODC forma parte del propio entramado internacional de fiscalización de drogas y es responsable de apoyar la aplicación de las convenciones.

Criminalización y encarcelamiento de consumidores

UNODC estima en sus informes anuales la población penitenciaria mundial en 10.5-12 millones de personas. Un 50-55% de los reclusos han sido privados de libertad por asuntos que implican violencia (asesinato, violacion, robos con violencia) o delitos contra la propiedad. Un 20-25% están encarcelados por delitos relacionados con drogas. Existen importantes diferencias entre paises: en Tailandia y Mexico esta proporción es del 68% y 57%, mientras que en Australia y Nueva Zelanda supone el 10-12% de la población reclusa.

La mayoría son hombres aunque se ha producido un incremento progresivo entre las mujeres. Entre 1986 y 2016 el crecimiento fue de un 300% entre los hombres y un 800% entre las mujeres. En América Latina los delitos por drogas son el motivo más frecuente de encarcelamiento femenino (JIFE 2016)

La mayoría de las condenas por drogas en el mundo están relacionadas con el consumo o la tenencia de pequeñas cantidades destinadas al autoconsumo. Esto puede describirse como "salvaje", "inhumano", "draconiano" aunque es la criminalización de la adquisición, consumo y tenencia de drogas para uso personal de las recomendaciones de la Convención de 1988. La recomendación incluye la cláusula de salvaguarda “con sujeción a los principios constitucionales y a los conceptos fundamentales de su ordenamiento jurídico”. En sus informes de 2016 y 2017 la JIFE ha recalcado que esta recomendación "no era obligatoria" y ha recomendado que los consumidores reciban atención fuera del sistema penal.

Los informes de UNODC no dejan claro si las "condenas" se refieren a procesos judiciales o a otra modalidad punitiva hacia el consumidor frecuente en países asiáticos como China, Camboya ,Laos, Malasia, Myanmar, Filipinas ,Tailandia ,Vietnam o Indonesia. En lugar de un proceso judicial, el castigo se tramita por vía administrativa, privando de libertad al infractor y confinándole en centros de reeducación o rehabilitación gestionados por la Policía o el Ejército. (UNODC,2021(

Ineficacia en reducir el número de consumidores

Es discutible si se puede definir como "consumidores de drogas" a aquellas personas que han manifestado consumir alguna vez durante el año previo a la encuesta, pero ese es el indicador tal como lo define UNODC. En cualquier incremento no puede explicarse por efecto del aumento de la población.

Millón arriba, millón abajo, haber consumido drogas en el último año no implica tener un consumo problemático o adictivo. 300 millones son muchas personas. Pero 3.400 millones son muchos más. Es el número de habitantes del mundo que cuando abren el grifo no pueden estar seguros de que el vaso de agua que van a beber no esté mezclada con la que de la cisterna de su vecino después de cagar. Perdonen la expresión pero me parecía más descriptivo del problema que "carecer de saneamiento gestionado de forma segura". Otros problemas que parecen más relevantes que haber tomado drogas en el último año son pasar hambre (733 millones), poder comer pero no de forma mínimamente saludable (2.300 millones) o no tienen acceso a Internet (2600 millones).

No se trata de hacer un ranking de desgracias, sino de poner las cifras y el nivel de respuesta que generan en su lugar

Una catástrofe a nivel de Salud Púbica

Hemos destacado el tema de la transmisión de patógenos al compartir jeringuillas al ser el uso intravenoso de drogas el que se relaciona con mayores riesgos. Hay que señalar que las vías de transmisión del VIH se conocen con certeza desde 1983 y que pasaron cinco años hasta que se puso en marcha el primer programa de intercambio de jeringuillas en Barcelona, en 1988. Los tratamientos con metadona, 7 años después, en 1990. Para ser justos hay que considerar un contexto social en el que una parte significativa de la población consideraba que hablar sobre preservativos equivalia a fomentar la promiscuidad sexual y otra parte significativa de los profesionales consideraba que cambiar un opiáceo por otro tuviera nada de terapéutico. Es decir, abstinencia o muerte.

Los programas de metadona se expandieron rapidamente. En 6 años se abrieron 717 centros, incluyendo los centros penitenciarios. Mas censurable es que el primer programa de intercambio de jeringuillas en prisiones tardara 14 años. Dar ese paso implica reconocer que el Estado es incapaz de impedir que las personas utilizen drogas, ni siquiera en el espacio físico donde puede ejercer el máximo grado de control.

Los programas de intercambio de jeringuillas están disponibles en 93 de 190 Estados, incluyendo todos los de la Unión Europea. España, Francia, Luxemburgo e Italia son los cuatro países europeos entre los once de todo el mundo que dan mas valor a la salud de sus reclusos que a mantener una mentira.

Con todos sus defectos y aspectos mejorables, las Politicas de Drogas en la Europa del siglo XXI son las más civilizadas de todo el Universo conocido.

Corrupción institucional

La corrupción e influencia de las redes criminales sobre las estructuras básicas que cohesionan la sociedad es un grave problema.
Los beneficios generados por los mercados ilegales aumentan su capacidad para corromper, infiltrarse y comprar voluntades para facilitar su trabajo de las redes criminales creando un circulo vicioso. Cuando el fenómeno alcanza una magnitud suficiente, redes consiguen penetrar en las estructuras sociales y económicas, llegando a entorpecer las funciones propias de los Estados.

El correcto funcionamento de la Policía y la Justicia son elementos imprescindibles para las sociedades democráticas. Pero policías, fiscales y jueces presentan una elevada vulnerabilidad para que, ante una elevada suma de dinero (o también ante una amenaza igualmente grande) modifiquen su forma de trabajar. Este riesgo está unicamente relacionado por su mayor exposición, análogo al del bombero ante el fuego o del sanitario ante un agente infeccioso.Y como suele suceder los males siempre afectan a los más pobres. Funcionarios con salarios justos en estructuras jerarquizadas y que disponen de mecanismos de control son menos susceptibles a la corrupción que aquellos que ejercen sus funciones en palses pobres. Guinea-Bissau y Guatemala son ejemplos

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Precios de risa

Los recursos materiales y humanos destinados a controlar la oferta no parecen traducirse en un incremento del precio. Las drogas sometidas a mecanismos de control (en este caso el tabaco y el monopolio del Estado) permiten regular las condiciones para su venta y controlar su precio a través de los impuestos. El endurecimiento de estas condiciones a través de las Leyes es uno de los factores que explican el importante descenso en las tasas de consumo de tabaco en Europa y en España en particular. Es notable que el éxito más relevante en la lucha contra los problemas de salud causados por las drogas se haya producido en una sustancia sometida a un régimen de control verdadero y eficaz

El problema de la correlación y la causalidad (que un hecho suceda después de otro no implica necesariamente que el primero sea el causante del segundo) es una crítica razonable. Es posible que las Políticas de Drogas no sean el único factor que explica los resultados pero creo que es razonable admitir que, vistos en conjunto, el panorama es bastante desastroso.

En algunos modelos teóricos de física (y en las películas de Marvel) se consideran multiversos paralelos en la que los cambios de decisiones producen resultados distintos. Pero la experiencia muestra que en aquellos países que han puesto en algún momento su soberanía nacional por encima de las Convenciones (me refiero a Uruguay con la regulación del cannabis en 2XXX, Portugal con su despenalización del consumo en 20XX...) no parece haberse desatado ningún Apocalipsis social ni Armageddon sanitario.Tras casi ochenta años con una orientación que ha causado mas problemas que los que pretendía resolver quizá convendría probar cualquier otra cosa que sea más respetuosa con los Derechos Humanos y la Salud Pública.

Una cuestión de perspectiva:

Creo que era necesario este desvío por la carretera secundaria de las consecuencias de la Prohibición antes de reincorporarnos a la autopista principal: la fusión entre Internet y los mercados de drogas ilegales. A partir de 2011, existe la posibilidad de adquirir cocaína, heroína o LSD sentado delante del PC o el teléfono movil y esperar unos días a que el producto llegue a casa a través del correo postal. El riesgo de ser engañado o estafado es probablemente algo más elevado que el del comprador de unas zapatillas de deporte Nike auténticas en eBay o el que adquiere una réplica de la Estrella de la Muerte de Lego falsificada en Aliexpress. Pero aún así es un riesgo bajo si lo comparamos con comprarle a un desconocido en el baño de una discoteca o la esquina oscura de un callejón del centro de la ciudad.

He puesto los ejemplos concretos de eBay o Aliexpress porque los criptomercados tienen un funcionamiento y una estructura muy parecidos a estos dos gigantes. En realidad, el consumidor no compra en eBay sino a través de eBay..De forma análoga, los criptomercados ponen en contacto a personas que quieren vender drogas con personas que quieren comprar drogas y la plataforma ejerce una función de árbitro cuando hay problemas, además de obtener una pequeña comisión en cada operación.

Este nuevo paradigma puede tener distintas lecturas. Puede interpretarse como una amenaza, una nueva pieza de caza a batir, un peligro del que hay que defenderse atacando sobre todo por el bien de la Sociedad. Especialmente por el bien de los niños, aunque los niños estén más interesados en las videoconsolas o el K-pop que en estos asuntos. Una amenaza es de tal magnitud que, ahora más que nunca, obliga a dotar a las Fuerzas del Orden de todos los recursos necesarios para cerrar los mercados y detener a vendedores y administradores. La Justicia administre castigos de severidad suficientes para que nadie caiga en la tentación de operar en estas plataformas.

Desde la perspectiva de las dinámicas de los mercados de drogas, la irrupción de los criptomercados puede llegar a producir un efecto de redistribución de algunas de sus características que, al menos en teoría, pueden llegar a modificar de forma significativa el panorama de la compra y venta en diferentes aspectos. El grado de esta transformación dependerá de su capacidad de crecer y expandirse:

Las sustancias de uso recreativo más frecuentes suelen ser fácilmente accesibles tanto en las capitales y grandes ciudades. See incautaciones en España de MDMA, cocaína o cannabis demuestra que en casi todas las capitales de provincia

Desde el punto de vista mediático, las drogas han sustituído al sexo como elemento para escandalizar,aterrorizar y mantener atento al telespectador hasta la siguiente pausa publicitaria. Las Casas Reales han contribuido a normalizar divorcios e infidelidades y especular con la orientación sexual de futbolistas, actores o ministros ha perdido interés , además de ser politicamente incorrecto. Drogas que te convierten en caníbal o en zombie, discotecas en las que un desconocido pincha a las chicas para luego abusar de ellas, sustancias que anulan tu voluntad y te obligan a revelar el número secreto de tu tarjeta de crédito son temas mucho más atractivos a nivel mediático siempre que el espectador esté dispuesto a renunciar a utilizar su pensamiento crítico aunque sea un minuto. Las oscuras profundidades de Internet son, en este sentido, terreno fértil donde mezclar la venta de drogas con la de órganos, canales de streaming que emiten torturas reales en directo o asesinos a sueldo que matan a tu suegra si les mandas una foto suya y una sustanciosa suma de dinero.

Pero desde la perspectiva de esos crecientes 331 millones de personas que no pueden o no quieren dejar de utilizar drogas, también puede considerarse como un acto legítimo de autodefensa que por un lado evita el contacto físico directo con individuos y escenarios relacionados con el mundo del crimen, y por otro disminuye el riesgo de sufrir las consecuencias de una legislación mas cerca del medievo o de las teocracias que del mundo civilizado.

Pero la prohibición también cambia el mercado

Hasta ahora hemos hablado de las consecuencias de las políticas de drogas sobre las personas, la salud pública, las instituciones y la sociedad. Hay otra consecuencia menos evidente: la prohibición obliga al mercado de drogas a funcionar fuera de las estructuras normales del comercio.

Un mercado clandestino no puede llamar a un banco para cobrar, anunciarse abiertamente, verificar públicamente la identidad de sus participantes o acudir a los tribunales cuando una de las partes incumple un contrato.

Cuando ese mercado llega a Internet, todos esos problemas siguen ahí. Solo que ahora hay que resolverlos mediante tecnología.

El pequeño problema de vender drogas por Internet

Para que un sistema de venta de drogas online fuera viable debía resolver tres problemas:

  • Proteger la identidad de compradores y vendedores
  • Permitir una comunicación cifrada cuyo contenido no pudiera ser leído por terceros
  • Disponer de un sistema de pagos que no dependiera del sistema financiero tradicional.

Lo interesante es que estas tres tecnologías no surgieron juntas ni fueron desarrolladas para el comercio de drogas. Se fueron creando de forma independiente desde mediados de la década de 1990 y terminaron encajando, casi por accidente, como las piezas de un mismo mecanismo.

El primer problema era ocultar desde dónde se conectaba el usuario. El U.S. Naval Research Laboratory (NRL) desarrolló durante la década de 1990 el onion routing, una tecnología destinada a dificultar la identificación del origen de las comunicaciones a través de Internet. Sobre esa tecnología se desarrolló posteriormente Tor, cuya primera versión pública apareció en 2002 y que desde entonces está disponible como proyecto de código abierto (2). Tor permitía ocultar la dirección IP del usuario frente al destino de la comunicación y acceder a servicios cuya localización también permanecía oculta.

El segundo problema era la comunicación. PGP y, posteriormente, GPG permitían cifrar mensajes de forma que su contenido no pudiera ser leído por terceros que no dispusieran de la clave necesaria para descifrarlos. Una tecnología desarrollada para proteger las comunicaciones digitales se convertiría así en una herramienta fundamental para mantener conversaciones privadas entre compradores y vendedores.

Quedaba el dinero. En 2008, una persona o grupo bajo el seudónimo de Satoshi Nakamoto publicó el documento Bitcoin: A Peer-to-Peer Electronic Cash System (3). Al año siguiente comenzó a funcionar la red Bitcoin, la primera criptomoneda descentralizada con una red abierta y sin necesidad de una autoridad central que validara las transacciones. No proporcionaba anonimato absoluto, pero permitía realizar pagos sin recurrir a bancos y sin revelar necesariamente la identidad real de las partes. Las piezas estaban empezando a encajar: una tecnología para dificultar saber quién se conectaba, otra para proteger lo que se decía y una tercera para enviar dinero sin pasar por un banco. Ninguna había sido diseñada para vender drogas. Juntas, sin embargo, hacían posible imaginar algo que hasta entonces parecía imposible: un mercado ilegal en el que comprador y vendedor podían hacer negocios sin llegar a conocerse físicamente.

El internauta que se pasó de listo

Así que desde el año 2009 estaban disponibles las tecnologías necesarias para hacer posible un mercado de drogas a través de Internet. Dos años más tarde, el 23 de enero de 2011, se publicó un blog en WordPress cuyo único contenido era este texto:

Captura histórica del anuncio de Silk Road publicado en 2011
Anuncio histórico de Silk Road (2011). Captura aportada por el autor en el documento original.

El único comentario publicado en el blog decía:

Comentario de 2011 en el que un lector sospecha que Silk Road es una estafa
Comentario de un lector que sospecha de una estafa (2011). Captura aportada por el autor en el documento original.

No estuvo muy acertado el internauta en su pronóstico. La web Silk Road fue el primer mercado estable y duradero que demostró que comprar drogas fiscalizadas online era posible, eficaz y razonablemente seguro. En sus dos años y medio de existencia (2011-2013), miles de traficantes distribuyeron cientos de kilos de drogas ilegales a más de 100.000 compradores con un volumen de ventas estimado entre 100 y 214 millones de dólares. Desde entonces han evolucionado, se han hecho más sencillos de utilizar y han incorporado nuevas opciones, siempre manteniendo una estructura basada en la de Silk Road.

Una tecnología que ya no puede desaparecer

Los criptomercados son una nueva forma de intercambio comercial para unos bienes de consumo sujetos a reglas de clandestinidad y castigo durante el siglo XX: las drogas fiscalizadas por las Convenciones de Naciones Unidas de 1961, 1971 y 1988. Lo que han demostrado es que una parte de ese comercio podía funcionar de otra manera, utilizando herramientas diseñadas para proteger la identidad, intercambiar información y mover dinero a través de Internet. Y cuando una posibilidad tecnológica se demuestra viable, resulta difícil devolverla al territorio de lo imposible.

Desde la década de los 80 del siglo pasado, la “Guerra contra las Drogas” se ha caracterizado por destinar recursos casi infinitos al “control de la oferta” mediante la persecución y castigo a productores, intermediarios, vendedores y consumidores con unos resultados pésimos y casi siempre contraproducentes. Utilizar las mismas herramientas con los criptomercados producirá los mismos problemas.

Referencias:

United Nations Office on Drugs and Crime. (2025). World drug report 2025. United Nations. World Drug Report 2025

The Tor Project. (s. f.). History. Tor Project: History

Nakamoto, S. (2008, 31 de octubre). Bitcoin: A peer-to-peer electronic cash system. Bitcoin: A Peer-to-Peer Electronic Cash System

Soska, K., & Christin, N. (2015). Measuring the longitudinal evolution of the online ano

nymous marketplace ecosystem. Proceedings of the 24th USENIX Security Symposium (USENIX Security 15), 33–48. Artículo completo en USENIX

United Nations Office on Drugs and Crime. (2008). A century of international drug control. United Nations. Capítulo en World Drug Report 2008

Lunze, K., Lermet, O., Andreeva, V., & Hariga, F. (2018). Compulsory treatment of drug use in Southeast Asian countries. International Journal of Drug Policy, 59, 10–15. https://doi.org/10.1016/j.drugpo.2018.06.006

United Nations Office on Drugs and Crime, & Joint United Nations Programme on HIV/AIDS. (2021). Compulsory drug treatment and rehabilitation in East and Southeast Asia: Executive summary. United Nations Office on Drugs and Crime

Bureau of Justice Statistics. (1994, October 2). Comparing federal and state prison inmates, 1991. U.S. Department of Justice. https://bjs.ojp.gov/press-release/comparing-federal-and-state-prison-inmates-1991

https://www.theguardian.com/culture/2015/oct/25/drew-barrymore-mother-locked-up-in-institution-interview?utm_source=chatgpt.com

https://www.everycrsreport.com/files/20191129_R43813_384d3a6e05644224f9639f218f382a72cc70ea57.html