Silk Road 2.0: la caída, la reconstrucción y la hidra de cien cabezas
La detención de Ross Ulbricht, la reconstrucción de Silk Road y una comunidad que aprendió a sobrevivir entre estafas, persecución y confianza.
· Historia de los criptomercados
Este texto reúne una crónica escrita desde 2014 y una reconstrucción posterior. Los pasajes que conservan la mirada de aquel momento están identificados como tales.
En nuestra primera entrega describimos el «milagro» sociológico de Silk Road 1: cómo un puñado de tecnologías criptográficas (Tor, Bitcoin y PGP) permitió levantar un imperio comercial basado en la autorregulación y la confianza. Pero el ciberespacio no es una de esas utopías idílicas de paz y amor libertario. Detrás de la limpia interfaz de «Amazon de las drogas» latía una mitología mesiánica, una encarnizada persecución federal y, sobre todo, una obstinada ley de la física digital: en la Red Profunda, cuando una cabeza es cortada, dos más ocupan su lugar. [Christin, 2013]
En este capítulo analizaremos la espectacular caída de Ross Ulbricht, la primera gran oleada de migraciones masivas y el azaroso nacimiento —y posterior deceso— de su secuela más ambiciosa: Silk Road 2.0. Lejos de terminar con el problema, el cierre del primer mercado lo complicó y multiplicó durante los meses siguientes. [DOJ, 2014]
El fin del principio: Ross Ulbricht y el mito de DPR
El éxito de Silk Road no se debió únicamente a su conveniencia logística. El mercado estaba imbuido de una fuerte carga ideológica capitaneada por su administrador, Dread Pirate Roberts (DPR). A través de los foros y de sonadas entrevistas concedidas a medios como Forbes, DPR no se presentaba como un vulgar capo del narcotráfico, sino como un activista libertario que utilizaba el libre mercado y la tecnología para arrebatarle al Estado el control sobre la autonomía individual. [Greenberg, Forbes, 2013]
Pero el romanticismo digital tiene un reverso muy analógico: los errores de seguridad operativa (OpSec). Detrás del avatar de DPR se escondía Ross Ulbricht, un joven de Texas, formado en física y ciencia de materiales, de 29 años en el momento de su detención, que, pese a su indudable brillantez, cometió deslices infantiles en los albores de su proyecto (como publicar en 2011 una oferta de trabajo con su correo personal, utilizando el mismo seudónimo con el que antes había dado a conocer la web). [FBI: el portátil de Ulbricht]
El 1 de octubre de 2013, la fantasía de Ulbricht terminó de golpe. Mientras se encontraba en la sección de ciencia ficción de la biblioteca pública de Glen Park, en San Francisco, varios agentes del FBI de paisano escenificaron una ruidosa pelea de pareja justo a su espalda. Ross se giró sorprendido, momento exacto en que un agente encubierto se abalanzó sobre su mesa para arrebatarle su ordenador portátil antes de que pudiera cerrarlo o bloquearlo. [FBI: el portátil de Ulbricht]
Silk Road, el más popular de los mercados de drogas online de entonces, fue cerrado públicamente el 2 de octubre de 2013, al día siguiente de la detención de Ulbricht, a quien se acusaba de ser Dread Pirate Roberts, su máximo responsable.
El arresto de Ulbricht (que culminaría con una durísima condena a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional, dictada en mayo de 2015 y que debía cumplir en una prisión federal) y la incautación de decenas de millones de dólares en bitcoins parecieron, a ojos de las agencias de la ley y de la prensa sensacionalista, el acta de defunción del narcotráfico digital. Pero las autoridades pecaron de una soberbia monumental. Estaban a punto de descubrir el «efecto globo» (displacement) en su máxima expresión criminal. [DOJ, 2015]
Solo alguien muy necio o muy mentiroso podría pensar que con el cierre de Silk Road se terminaría el tráfico de drogas a través de Internet. No sabemos en cuál de estas dos categorías clasificar a los estrategas de la represión antidroga, pero en el caso que nos ocupa la imagen más adecuada es la de «echar gasolina al fuego». En lugar de terminar con esta situación, el cierre de la versión original de Silk Road fragmentó y revitalizó este mercado hasta unas proporciones difíciles de calcular.
La primera gran migración: el «efecto globo» en acción
En criminología se conoce como desplazamiento al fenómeno por el cual la represión de una actividad delictiva en un punto geográfico concreto no la elimina, sino que la empuja hacia zonas vecinas. En el entorno digital, este desplazamiento es instantáneo y global. [Ladegaard, 2019]
Tras el cierre de la página de Silk Road, varios de los administradores y trabajadores de la web mantuvieron su actividad en el foro de la página, que nunca fue clausurado, y manifestaron a los pocos días su firme intención de reabrir el mercado. Mientras tanto, los flujos financieros y la población de vendedores y compradores buscaban refugio en otras páginas que hasta entonces habían competido con Silk Road y operaban discretamente en la sombra. Black Market Reloaded era un mercado oscuro pero supuestamente más seguro que Silk Road y también llevaba operando un par de años: había abierto en junio de 2011. Sheep Marketplace, abierto en febrero de 2013, era hasta entonces una plataforma menor. Atlantis había comenzado en marzo de ese año, pero ya había cerrado el 20 de septiembre, antes de la detención de Ulbricht, por lo que no pudo recibir aquella oleada de vendedores. En las semanas siguientes, Black Market Reloaded y Sheep crecieron con rapidez y seguían ofreciendo sus productos con total tranquilidad. El puñado de detenciones que siguieron a la captura de Ulbricht, en un negocio en el que los vendedores se cuentan por miles, contribuía a mantener entre sus usuarios la sensación de que la Web Profunda continuaba siendo un sitio seguro.
Los datos de los investigadores académicos muestran un incremento vertiginoso de la actividad tras el golpe del FBI: entre el 3 de octubre y el 7 de noviembre de 2013, la base de vendedores de Black Market Reloaded más que se duplicó, mientras que la de Sheep Marketplace experimentó un crecimiento descomunal del 461 %. El mercado de las drogas online no había muerto; de hecho, estaba más activo y diversificado que nunca antes de la caída de Silk Road. [Van Buskirk y otros, 2014]
Por otra parte, el precio del Bitcoin cayó tras la desaparición de Silk Road, pero se recuperó con rapidez y después emprendió una carrera ascendente desde el entorno de los 125 $ hasta superar los 1.100 $ a finales de 2013, con diferencias según el mercado y el índice utilizados. Otras circunstancias, como la insolvencia de Mt. Gox, una de las principales casas de cambio de bitcoins, que solicitó protección judicial el 28 de febrero de 2014, o el anuncio del IRS del 25 de marzo de ese año de tratar esta cibermoneda como propiedad a efectos fiscales federales, también formaban parte de un contexto de gran volatilidad. Así, caben, entre otras, dos hipótesis: o bien la economía del Bitcoin depende de muchos factores además de su uso para comprar drogas, o bien —lo que a mí me parece más probable— el cierre de Silk Road tuvo una repercusión limitada en los mercados de drogas. La cotización, por sí sola, no permite decidir entre ambas.
La secuela: la misma marca, un nuevo Dread Pirate Roberts
La comunidad de la Darknet añoraba la marca y la mística libertaria de Silk Road, por lo que era cuestión de tiempo que surgiera una secuela directa. Un nuevo Dread Pirate Roberts, con un logo y una firma similares a los del anterior, apareció en los foros de la versión original anunciando la reapertura del mercado para el 6 de noviembre de 2013, unas cinco semanas después del cierre. Dicho y hecho: con inglesa puntualidad, en la fecha señalada, una nueva página con una estructura, formato y funcionamiento calcados de los de Silk Road se ponía en marcha. Cuando escribí la primera crónica, desde 2014, seguía activa y ofrecía casi 15.000 productos. [DOJ, 2014]
Como suele ocurrir con las secuelas de Hollywood, Silk Road 2.0 fue mucho más ruidosa, masiva… y técnicamente más frágil que su predecesora.
El nuevo Dread Pirate Roberts resultó ser más buenrollista y enrollado que el original. El misterioso personaje concedió una entrevista digital al periodista Mike Power (Exclusive interview with Dread Pirate Roberts: ‘You cannot stop people doing drugs’ URL: https://medium.com/matter/157af08832e6), en la que presentaba el nuevo mercado desde una óptica de salud pública y reducción de riesgos, renunciando de paso a la venta de armas o pornografía infantil en su web. Las estrategias de marketing de la nueva web resultaron sorprendentes. Una de las primeras medidas del nuevo Dread Pirate Roberts fue pedir, a través de su cuenta en Twitter, a las ONG que presentaran sus proyectos a Silk Road para subvencionarlos parcialmente y, pocas semanas después, abría una cuenta para donaciones a las víctimas del tifón Haiyan, que asoló Filipinas en noviembre de 2013. Así, la imagen del narcotraficante duro, malvado por definición y con pistola (así era como aparecían en Miami Vice, mítica serie de los ochenta con la que toda una generación aprendimos a hacer rayas de coca) se transformaba en la de mecenas con corazoncito, conciencia social y hasta espíritu navideño: a principios de diciembre de 2013, Silk Road celebraba un sorteo navideño con tres premios de 5.000, 2.500 y 1.000 $ que animó a más de mil personas a registrarse en la web en menos de un día.
Aún se presentó una complicación significativa más para Silk Road. El 20 de diciembre de 2013 se anunciaban acusaciones contra tres personas en Estados Unidos, Australia e Irlanda, acusadas de colaborar en esta web de venta de drogas. Se trata, supuestamente, de tres administradores de la web que habían estado trabajando en la primera versión y que seguían formando parte del nuevo equipo. Por esas fechas, el nuevo Dread Pirate Roberts desaparecía del mapa; se decía que alguno de los detenidos conocía su identidad real. El diseño de Silk Road 2.0 incluía un mecanismo de emergencia para esta eventualidad, y otro usuario llamado Defcon pasaba a ser el nuevo líder de la comunidad, situación que se mantenía al escribir la crónica de 2014. Defcon sería identificado por las autoridades como Blake Benthall; no era la misma persona que aquel segundo Dread Pirate Roberts.
Las cifras: entre la acusación y las estimaciones académicas
Para empezar, las cifras de su volumen financiero volvieron a ser objeto de debate entre la propaganda oficial y el rigor científico. Tras su caída, la acusación estadounidense sostuvo que el mercado generaba ventas de «al menos 8 millones de dólares mensuales» en septiembre de 2014. Por su parte, el investigador Isak Ladegaard estimó un volumen de unos 6,56 millones de dólares al mes a partir de las reseñas observadas entre el 19 de octubre y el 6 de noviembre de ese año. Esta segunda cifra era una extrapolación de una muestra, no una contabilidad completa: las dos cantidades corresponden a métodos y periodos diferentes. [Ladegaard, 2019; DOJ, 2014]
Aun así, la escala de SR2.0 era colosal:
Albergaba un catálogo dinámico de miles de productos ilícitos: según la acusación estadounidense, el 17 de octubre de 2014 había más de 13.000 anuncios de drogas controladas. Se trata de una fotografía del catálogo de ese día, no del total histórico de productos diferentes. [DOJ, 2014]
La escala de su archivo digital también era enorme: el conjunto de datos estudiado por Ben Bradley reunía 119.163 páginas de perfiles de vendedores y más de 2,1 millones de páginas de anuncios, capturadas repetidamente entre diciembre de 2013 y noviembre de 2014. Esas cifras cuentan páginas archivadas, no compradores registrados ni reseñas comerciales, y tampoco proceden de una base de datos incautada. [Bradley, 2019, tabla 4.1]
Los riesgos de dentro: estafas, robos y confianza
¿Cuáles eran entonces las mayores dificultades para Silk Road y el resto de los mercados? La primera y fundamental era la avaricia y la falta de escrúpulos de algunos administradores. Hasta pocos meses antes, los mercados funcionaban con la técnica de pago en escrow: el dinero quedaba en depósito en el mercado hasta que el usuario recibía el producto y autorizaba su liberación. Esto daba lugar a que, dentro del mercado, se acumulara una cantidad sustanciosa de bitcoins que iban siendo liberados poco a poco. Así que una estrategia para hacer algo de dinero rápido es crear un mercado, ponerlo a funcionar, cobrar a los vendedores su cuota para que puedan operar y desaparecer a las pocas semanas con ese dinero y los bitcoins que haya en escrow. El anonimato que proporciona la Red Profunda hace que las posibilidades de ser detectado por compradores o vendedores sean tan bajas como las de ser interceptado por la policía. Uno de los casos más importantes fue el de Sheep Marketplace, protagonista de una de las primeras y más escandalosas estafas de salida. Como señalábamos al principio, este fue uno de los mercados beneficiados por la caída de Silk Road 1.0 y sus operaciones se multiplicaron exponencialmente entre octubre y noviembre de 2013. Tras congelar los retiros de sus usuarios y alegar un hackeo, el mercado dejaba de operar a finales de ese mes y los fondos depositados en escrow se esfumaban: un «exit scam» o estafa de salida. Circularon estimaciones cercanas a los 40 millones de dólares, aunque el importe fue discutido y no debe confundirse con los aproximadamente seis millones del robo que anunciaron sus administradores. Project Black Flag y TorMarket también desaparecieron con fondos de sus usuarios tras durar unas semanas. FloMarket fue otro mercado de vida breve, aunque los registros históricos clasifican su cierre como un hackeo.
Black Market Reloaded, por el contrario, anunció un cierre voluntario y ordenado a comienzos de diciembre de 2013. El mercado acumulaba problemas de seguridad y dificultades para gestionar la afluencia de usuarios. La exposición de la dirección IP de su servidor ya había provocado un cierre temporal en octubre; no debe confundirse aquel episodio con la clausura de diciembre. Su administrador invitó a los usuarios a retirar sus fondos antes de cerrar la persiana. [Bradley, 2019]
Pero no todo resultó ser de color de rosa. Las dificultades y los problemas fueron cada vez más numerosos en los mercados de la Web Profunda. Y no todas estas complicaciones estuvieron causadas por la eficacia de las fuerzas del orden. Entre las numerosas plataformas surgidas alrededor de Silk Road, una intervención policial destacada fue la de Utopia Marketplace: abrió el 3 de febrero de 2014 y fue desmantelada el día 11. Al día siguiente se anunció la detención de cinco personas, cuatro en los Países Bajos y una en Alemania, en relación con el mercado. Como curiosidad, la información contemporánea sobre la operación situaba uno de sus servidores en Alemania.
La acción de los hackers fue otro de los quebraderos de cabeza para los administradores de mercados de drogas de la Web Profunda. Los mercados más significativos sufrieron ataques de ciberladrones que consiguieron vaciar las arcas de importantes tiendas online. No obstante, el talón de Aquiles de Silk Road 2.0 fue su vulnerabilidad técnica y de gestión. En febrero de 2014, la plataforma recibió un golpe devastador: sus administradores anunciaron que un hacker había explotado un problema de maleabilidad de las transacciones de Bitcoin, el conocido transaction malleability bug. También circularon sospechas de una intervención interna. El agujero se cifró en unos 4.400 bitcoins, aproximadamente 2,6 millones de dólares —casi dos millones de euros— a la cotización de entonces, depositados en las billeteras de fianza del mercado. La explicación técnica era la versión de sus administradores, no una conclusión forense independiente. [Grobys, tabla 1; GDPO, 2014]
Pandora Marketplace, uno de los nuevos mercados con un crecimiento más rápido, también sufrió un robo significativo durante aquellas semanas. Lo más sorprendente de estas historias era que los administradores de ambos mercados se comprometieron a devolver hasta el último céntimo a los afectados, diseñando una especie de plan de pago que consistía en aumentar las comisiones a los vendedores y reducir las ganancias del mercado. En el caso de Silk Road 2.0, en poco menos de cinco meses los administradores afirmaban haber pagado ya al 82 % de los afectados. Ya sé lo que están pensando los lectores… Igualito que las prácticas de los consejos de administración de bancos y cajas de ahorros intervenidos, los jerifaltes de las empresas que hacen ERE o los partidos políticos que tienen contabilidad B y reparten sobres. Definitivamente, el siglo XXI es muy raro…
En Silk Road 2.0, el problema de los robos llevó a cerrar el sistema de pago con fianza y a permitir la compra solo pagando por adelantado. Esto hace algo más fáciles los timos y estafas por parte de los vendedores, ya que reciben el dinero antes de enviar la mercancía. Sin embargo, los vendedores de drogas no son muy distintos a los profesionales de otros gremios (como los fruteros o los arquitectos) y la mayoría prefieren ganarse la confianza de sus clientes y realizar bien su trabajo para obtener mayores beneficios en lugar de salir corriendo tras timar a unos pobres incautos. Otros mercados han optado por mantener el escrow o desarrollar sistemas de pago que son más seguros para el comprador pero mucho más complejos en la práctica. Por otra parte, como sucede en otras páginas de bienes y servicios, como Tripadvisor, eBay o Booking, existe la posibilidad de que los compradores puntúen la calidad del servicio que ofrecen los vendedores. Este sistema parece suficiente por el momento y la desaparición del pago con fianza no parece ser un problema de gravedad, ya que existen decenas de vendedores con años de experiencia y expedientes inmaculados.
Este golpe financiero dañó gravemente la reputación del sitio y forzó la migración de miles de usuarios a competidores de la talla de Agora (que, de hecho, colapsó temporalmente debido a la avalancha de refugiados de Silk Road 2.0 en febrero de 2014). [Bradley, 2019]
La historia que ya pedía una serie
Así contaba en 2014 la reacción cultural al caso, cuando el juicio de Ulbricht todavía no había concluido:
Como pueden ver los lectores, la historia da para una serie de varias temporadas. De hecho, se están escribiendo ya varios libros, documentales de TV y hasta una obra de teatro (Silk Road: The Play, que será presentada el próximo mes de agosto en el Festival de Teatro de Edimburgo). Por su parte, los seguidores y familiares de Ross Ulbricht se han concentrado en una plataforma (www.freeross.org) para defender al joven acusado. En su página podemos enterarnos de que Ross es un chico ejemplar, amigo de los animales, senderista y que sube la compra por las escaleras a las abuelitas de su apartamento cuando se estropea el ascensor. No lo tiene fácil, aunque, como explicamos en el número anterior, el caso está lleno de dificultades y contradicciones. Mientras tanto, en los foros de la Web Profunda se comentan todos los aspectos como en una tertulia de programa de Telecinco, sin que falten teorías conspiranoicas como la que sostiene que Silk Road 2.0 es un gran montaje del FBI o que Ulbricht no es el verdadero Dread Pirate Roberts, quien consiguió huir antes de la detención. Suponemos que comparte apartamento en la misma isla desierta en la que viven Michael Jackson, Hitler y Elvis (bueno, de este último fuentes solventes dicen que sobrevive en Las Vegas haciendo de imitador de sí mismo).
Y aquella primera crónica terminaba con esta valoración, todavía anterior al cierre de Silk Road 2.0:
En resumen, Silk Road ha sido capaz de sobreponerse a todas estas adversidades y, al cierre de este artículo, continúa operando. El cierre de la primera versión dio notoriedad a la web, provocó que el fenómeno se multiplicara, fragmentó el mercado y lo ha convertido en algo imposible de controlar. Este es, posiblemente, el hecho más relevante en relación con las drogas desde hace muchas décadas y sus consecuencias son difíciles de vislumbrar, aunque probablemente serán profundas. La posibilidad de comprar drogas por correo, con precios competitivos y de forma más segura que en los mercados tradicionales está aquí para quedarse.
La caída en bloque: Operación Onymous (noviembre de 2014)
La ofensiva contra Silk Road 2.0 y sus contemporáneos combinó una coordinación policial internacional de gran alcance con métodos clásicos de investigación e infiltración. En el caso de SR2.0, un agente de HSI había llegado a formar parte de su equipo de asistencia. Los documentos públicos no permiten atribuir toda la operación a una única proeza tecnológica. [DOJ, 2014]
En la Operación Onymous participaron agencias de veintiún países, según el balance posterior de Europol, con el FBI, Europol y el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de EE. UU. entre los organismos implicados. Los agentes no solo observaban el ecosistema desde fuera: también se infiltraban en sus estructuras. En otra investigación de 2014, la de Utopia, los policías llegaron a hacerse pasar por sicarios y recibieron un encargo para cometer un asesinato. Aquella operación, concluida en febrero, era distinta de Onymous, aunque ilustra hasta dónde podían llegar los métodos encubiertos. [Europol, IOCTA 2015; NOS, 2014]
El golpe se hizo público el 6 de noviembre de 2014 con la Operación Onymous. En una acción que sacudió los cimientos del ciberespacio ilícito, las autoridades intervinieron servicios como Silk Road 2.0, Blue Sky, TorBazaar, Cloud 9 y Alpaca. Los primeros balances variaron; el informe IOCTA 2015 de Europol contabilizó finalmente 619 dominios .onion y 33 mercados y foros fuera de servicio. Un dominio no equivale necesariamente a un mercado: una misma plataforma podía utilizar varios. Blake Benthall, el administrador de SR2.0, había sido arrestado en San Francisco el día 5. [Europol, IOCTA 2015; DOJ, 2014]
Los mandos policiales presentaron el resultado ante los medios internacionales con tono triunfal. Europol describió Onymous como una demostración de que aquellas infraestructuras de la Darknet también estaban al alcance de las fuerzas del orden. [Europol, IOCTA 2015]
La hidra de cien cabezas
¿Consiguieron las agencias gubernamentales erradicar el narcotráfico online con la Operación Onymous? La respuesta científica es un rotundo no.
Al igual que ocurrió tras la caída de Silk Road 1, los investigadores que monitorizaban el ecosistema a largo plazo —como Kyle Soska y Nicolas Christin en su célebre estudio longitudinal— registraron una recuperación del volumen global de ventas estimado hacia enero de 2015, aproximadamente dos meses después de Onymous. La desaparición de Silk Road 2.0 contribuyó a consolidar mercados supervivientes como Agora y Evolution. Este último, curiosamente, concentró el 44 % de las nuevas cuentas de vendedores identificadas tras la operación en el análisis de Ben Bradley; ese porcentaje no representa al conjunto de todos los vendedores desplazados por la redada. [Soska y Christin, 2015; Bradley, 2019, sección 6.2.4]
El mercado había madurado. Había pasado de ser un experimento centralizado y personal a convertirse en una red de distribución global y descentralizada de gran resiliencia, capaz de reorganizarse después de las intervenciones policiales. [Soska y Christin, 2015]
Sin embargo, a medida que el negocio crecía y la presión policial aumentaba, las cosas empezaron a volverse mucho más turbias, complejas y peligrosas en la Red Profunda. Las estafas de salida de los propios administradores, las amenazas de exposición de datos personales (doxing) y el chantaje informático y la guerra cibernética interna estaban a punto de estallar.
«Las cosas se han ido complicando en la venta de drogas en la Web Profunda. Las amenazas, hackeos, adulteraciones, robos en mercados y cambios de administradores también se han ido haciendo más frecuentes en los últimos meses. Dedicaremos el próximo y último artículo de esta serie a analizarlas en profundidad.»
Referencias bibliográficas
Soska, K. & Christin, N. (2015). Measuring the Longitudinal Evolution of the Online Anonymous Marketplace Ecosystem. Proceedings of the 24th USENIX Security Symposium.
Ladegaard, I. (2019). Crime displacement in digital drug markets. International Journal of Drug Policy, 63, 113-121.
Tzanetakis, M., Kamphausen, G., Werse, B. & von Laufenberg, R. (2016). The transparency paradox. Building trust, resolving disputes and optimising logistics on conventional and online drugs markets. International Journal of Drug Policy, 35, 58–68.
Bradley, B. (2019). On the Resilience of the Dark Net Market Ecosystem to Law Enforcement Intervention. PhD Thesis, University College London.