3.- Efectos tóxicos:

La cocaína puede dar lugar a efectos tóxicos sobre muy distintos órganos y aparatos del organismo. En este capítulo se consideran “tóxicos” los efectos indeseados graves pero poco frecuentes al utilizar dosis y frecuencias de consumo moderado, así como aquellos que son más probables ante dosis muy elevadas o patrones de uso intensivo. También existen casos en los que una dosis pequeña puede dar lugar a un efecto tóxico grave, pero esta circunstancia es muy rara. Para otras drogas  existen métodos estadísticos y epidemiológicos para estimar el riesgo a partir de una determinada dosis. Por ejemplo, en el caso del alcohol, existen evidencias de que el consumo semanal de más de 280 gramos en el varón o 168 en la mujer incrementan el riesgo de padecer determinadas enfermedades. Pero para la cocaína no se han realizado este tipo de estimaciones y no es posible recomendar un límite seguro de consumo basándonos en criterios científicos.

  • Sistema cardiovascular:

La cocaína incrementa la fuerza y velocidad con la que se contrae el corazón y además disminuye el diámetro de las arterias, con lo que pueden producirse subidas en la tensión arterial. Si estas son muy bruscas, puede aparecer un cuadro llamado “urgencia o emergencia hipertensiva” caracterizado por dolor de cabeza, nauseas y vómitos y alteraciones en la visión, además de cifras de tensión arterial elevada. Una toma de tensión alta sin ningún otro síntoma no constituye en principio una urgencia; si además hay cualquiera de los otros síntomas señalados debería buscarse ayuda médica de forma inmediata.

El incremento de la velocidad del corazón (taquicardia), así como las alteraciones que la cocaína produce en las células que modulan su contracción puede dar lugar a la aparición de arritmias. En su estado normal el corazón late siempre al mismo ritmo, lo que puede percibirse al tomar el pulso o apoyar el oído sobre la caja torácica. Hablamos de arritmia cuando el ritmo del corazón deja de ser regular. Existen decenas de arritmias distintas pero todas ellas deben ser valoradas por un médico, ya que algunas de ellas (como la fibrilación ventricular asociada a cocaína) pueden ser mortales.

heartLos episodios de angina de pecho e infarto de miocardio son una complicación que puede aparecer en consumidores habituales o ante dosis muy elevadas. Su manifestación más típica es el dolor en el pecho. Las molestias o sensaciones de dolor torácico son relativamente frecuentes tras el consumo de dosis medias-altas de cocaína y, a nivel estadístico, suelen relacionarse más con ansiedad que con daño cardiaco. El consumidor debería estar alerta si el dolor es intenso o produce un malestar significativo, es de tipo opresivo, se desplaza hacia la mandíbula o el brazo izquierdo o se acompaña de otros síntomas como sudoración, náuseas y vómitos. En esos casos es conveniente realizar una serie de pruebas (electrocardiograma, seriación de enzimas…) para descartar patología cardiológica urgente. En personas jóvenes y sanas el infarto de miocardio asociado a cocaína suele tener un buen pronóstico, ya que no se produce por taponamiento de las arterias sino por un espasmo súbito.

En el caso de tener que acudir a un hospital es importante no ocultar que se ha consumido cocaína por anterioridad, ya que los tratamientos farmacológicos a aplicar son más específicos. Algunas personas utilizan fármacos antiimpotencia (Viagra®, Cialis®, Levitra®) asociados con cocaína para mejorar su rendimiento sexual. En este caso también debe informarse al personal sanitario ya que algunas de las medicaciones que se utilizan habitualmente en el tratamiento de problemas cardiológicos y circulatorios pueden producir reacciones adversas graves en presencia de estos fármacos.

Se ha descrito que la combinación de alcohol y cocaína da lugar a la aparición de un metabolito, llamado cocaetileno, que facilita la aparición de problemas de tipo cardiovascular y hepático. La mayoría de estos datos proceden de investigación en animales de laboratorio y su repercusión real en humanos es dudosa. En cualquier caso conviene conocer este hecho y ser moderados a la hora de combinar ambas sustancias.

Es posible la aparición de otras complicaciones cardiacas: infección de las válvulas del corazón, inflamación del músculo cardiaco o del pericardio, entrada de aire al tórax…este tipo de efectos tóxicos son casi exclusivos de la vía intravenosa.

  • Sistema nervioso:

epilepsLas crisis convulsivas son, dentro de los problemas poco comunes, la complicación neurológica más frecuente asociada al consumo de cocaína. Suelen aparecer en relación con grandes intoxicaciones de cocaína, como las que produce la rotura de bolsas en personas que transportan cocaína en su intestino, o tras fumar o inyectarse cantidades elevadas. En ocasiones pueden aparecer en relación con la vía intranasal. Si una persona ha padecido convulsiones en algún momento previo de su vida o está diagnosticado de epilepsia es más probable que pueda padecer una convulsión tras tomar cocaína. Una convulsión aislada no implica necesariamente un mal pronóstico médico, pero hay otros problemas (infartos, hemorragias cerebrales) que pueden manifestarse como una convulsión, por lo que siempre deberá ser valorada por un médico. Si alguien convulsiona conviene tumbarlo en un lugar lo más seguro posible, retirar todos los objetos peligrosos que pueda haber alrededor y no meter ningún objeto dentro de la boca.

La elevación brusca e intensa de la presión arterial, la existencia de arritmias en el corazón o un espasmo de las arterias que riegan el cerebro pueden dar lugar a accidentes cerebrovasculares en forma de hemorragia cerebral. Hasta en un 50% de los casos de estas alteraciones se producen como consecuencia de una malformación o dilatación en las arterias del cerebro que no se había detectado previamente (en este sentido, la cocaína sería un estresante agudo que desencadena el cuadro como, por ejemplo, un esfuerzo físico brusco). En otros casos aparecen en personas sin alteraciones previas. Los síntomas pueden ser muy variados según el territorio cerebral afectado (hormigueo en medio cuerpo, torpeza al hablar, visión doble, dolor de cabeza, pérdida de conocimiento, parálisis de media cara…).

  • Aparato respiratorio:

voldemort2Las pequeñas heridas que se producen en el tabique y las fosas nasales tras esnifar cocaína pueden llegar a complicarse causando grandes ulceraciones que lleven a la destrucción del tabique nasal o del tabique que comunica las fosas nasales con el paladar. Hay que tener en cuenta que las fosas nasales contienen gran cantidad de microorganismos, es una zona de difícil acceso y no está preparada anatómicamente para absorber sustancias. El estrechamiento de las arterias que riegan las fosas nasales disminuye el aporte de oxígeno, favoreciendo la infección y dificultando el trabajo del sistema inmunológico del organismo. El uso de una técnica correcta a la hora de esnifar o limpiar bien las fosas nasales después del consumo disminuye de forma muy importante la probabilidad de que suceda este tipo de problemas.

Casi todas las infecciones nasales pueden resolverse si se tratan a tiempo con antibióticos específicos y cuidados locales, pero si se dejan evolucionar de forma natural pueden dar lugar a perforaciones. Existen distintas técnicas de cirugía que permiten reparar estas alteraciones…pero el ”tabique de platino” no es una de ellas: se trata de una de las leyendas urbanas más comunes sobre la cocaína.

Los problemas pulmonares aparecen de forma casi exclusiva en personas que utilizan cocaína por vía fumada. Se ha descrito un síndrome caracterizado por fiebre, infecciones pulmonares que no responden a los tratamientos habituales y picor en el cuerpo al que se conoce como “síndrome del pulmón por cocaína o crack lung”. Las hemorragias, infartos pulmonares o el edema agudo de pulmón (pulmón encharcado) son rarezas que sólo aparecen en fumadores habituales de crack o base.

  • Alteraciones endocrinológicas:

Se han descrito en los varones alteraciones hormonales que pueden manifestarse como ginecomastia (aumento del tamaño de las mamas) o impotencia con dificultad para la erección y la eyaculación. En mujeres, puede retirarse la regla, existir dificultades para quedarse embarazada o aparecer secreción láctea en las mamas. Se trata de alteraciones poco frecuentes, que aparecen en consumidores crónicos de grandes cantidades.

  • Alteraciones digestivas:

bodypackLa cocaína puede producir daños importantes sobre el sistema digestivo. Los casos más frecuentes tienen que ver con personas que transportan bolsas de cocaína en su aparato digestivo dentro del contexto del narcotráfico. La rotura de alguna de estas bolas puede dar síntomas digestivos muy importantes, desde dolor abdominal hasta úlceras, pancreatitis, obstrucción intestinal o perforación de vísceras, así como a intoxicaciones orgánicas graves. Las úlceras de duodeno perforadas son una complicación relativamente frecuente, pero aparecen de forma casi exclusiva en fumadores de cocaína en base.

La cocaína también puede producir alteraciones hepáticas, sobre todo en personas que beben alcohol de forma simultánea. Algunas personas tienen un patrón de consumo que consiste en alternar cocaína con grandes cantidades de alcohol, sobre todo en entornos de ocio. Este patrón de consumo es particularmente perjudicial por sus efectos sobre el hígado. En la mayoría de estos casos aparecerán alteraciones en una analítica rutinaria de sangre (elevación en las transaminasas) que indican daño hepático.

  • Alteraciones obstétricas:

La aparición de efectos tóxicos en la mujer embarazada que consume cocaína está perfectamente documentada. Facilita el desprendimiento de placenta y la mala implantación del embrión y se asocia a un mayor número de abortos espontáneos, incluso en fases avanzadas del embarazo. También está descrito un incremento en la frecuencia de malformaciones fetales en hijos de consumidoras habituales de cocaína.

La cocaína puede ser tóxica para el feto incluso a dosis en las que no lo sería para la madre. También se puede excretar en la leche materna, aunque en este caso sus efectos tóxicos no son bien conocidos. En cualquier caso, las mínimas normas de ética (no perjudicar a la salud de terceros) hacen que el consumo de cocaína durante el embarazo y la lactancia esté contraindicado y debe ser desaconsejado de forma taxativa.

  • Complicaciones infecciosas:

La asociación más evidente entre cocaína y enfermedades infecciosas tiene que ver con el uso intravenoso de la sustancia. Una mala técnica de inyección puede producir complicaciones infecciosas locales (úlceras en la piel, celulitis, tromboflebitis…) y, con menor frecuencia, infecciones pulmonares o cardiacas. Además, el hecho de compartir material para la inyección (principalmente agujas) coloca al usuario en riesgo de transmisión e infección por  virus como el del VIH/SIDA o virus de la hepatitis (B y C), así como otros patógenos que se transmiten por vía sanguínea.

virtusPero existe otra posible asociación que ha sido sugerida en los últimos años y que tiene que ver con el uso intranasal de cocaína. El VHC se transmite hasta en un 70-80% de los casos por vía sanguínea o sexual. Pero existen un 20-30% de los casos diagnosticados en los que no se encuentran factores de riesgo clásicos (múltiples parejas sexuales, sexo sin protección, transfusiones de sangre, inyección de drogas…). En el año 2004, investigadores norteamericanos comunicaron la presencia de virus de la hepatitis C (VHC) en fluidos nasales de personas que utilizaban drogas por vía intranasal. En un estudio francés publicado en el año 2006, se sometió a un extenso cuestionario a 450 personas infectadas por VHC en los que no se conocía la ruta de infección. El consumo de cocaína por vía intranasal entre estas personas era 4.5 veces más frecuente que entre personas de características similares no infectadas.

En el momento actual no se puede afirmar son seguridad si el VHC pueda transmitirse o no al compartir cilindros de inhalación (turulos). De hecho algunos autores son críticos con estas investigaciones y creen que se trata de una exageración. Pero los datos disponibles invitan a la precaución y a tomar unas medidas higiénicas mínimas. En cualquier caso la forma de evitar estos problemas es barata y muy sencilla: usar dispositivos de inhalación  individuales y/o desechables (pajitas, un pequeño papel limpio enrollado...).

 



 
 
 
 
 

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