3343322696_337ec7d994MDMA es la abreviatura de la 3,4-metilendioximetanfetamina, una droga sintética popularizada desde finales de los 80, asociada a la cultura de la música electrónica y con un efecto selectivo sobre las emociones. Su forma de consumo más común es la vía oral, en forma de pastillas o cristal. Una dosis típica oscila entre 60-120 mg y sus efectos duran 4-6 horas. Su mecanismo de acción es similar al de algunos fármacos antidepresivos (ISRS: Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina) como la fluoxetina (Prozac®).

 

Efectos deseados de la MDMA:

La MDMA produce un estado modificado de consciencia en el que es relativamente sencillo mantener el control sobre lo que se hace, se dice o se piensa y en el que predominan los efectos de tipo emocional y sensual. A nivel psicológico su margen de seguridad es mayor al de otras sustancias , lo que explica su popularidad como droga recreativa. El efecto de la MDMA podría definirse como “euforia”  pero no en el sentido tradicional y tópico de la palabra (desinhibición, descontrol, desfase…) sino en el significado etimológico de la palabra: “sentirse bien con uno mismo”.

 

El uso recreativo de la MDMA en relación con la cultura de la música electrónica es el más conocido, aunque existen otro tipo de usos para esta sustancia . Las propiedades de la MDMA sobre las emociones hacen que algunas personas la utilicen como herramienta de autoexploración mental o crecimiento personal (uso psiconáutico). Otro de los usos de esta sustancia es como coadyuvante a la psicoterapia. De hecho éste fue su uso desde principios de la década de los 70 del siglo pasado hasta su ilegalización. En el momento actual varios equipos llevan a cabo ensayos clínicos con MDMA en este contexto para estudiar sus propiedades con el método científico.


Efectos de la MDMA sobre las emociones:

alex_greyEl efecto más característico de la MDMA se produce sobre las emociones. La mayoría de los autores coinciden en este efecto selectivo: “La experiencia más parecida es estar enamorado” (1); “es como si estuviera viendo el mundo por primera vez: fresco, limpio y nuevo” (2), “una autoimagen fortalecida, un sentimiento de mejora y fuerza en las capacidades” (3), “me siento totalmente lleno de paz” (4)… Muchas otras drogas pueden producir reacciones de tipo emocional, pero estos efectos se presentan de forma mucho más constante, previsible y selectiva en el caso de esta sustancia. La reacción emocional que induce la mdma se manifiesta, también de forma particular, en dos vertientes complementarias.

 

Existe un efecto «hacia fuera» o «hacia los demás». La empatía es una característica del ser humano que le permite comprender los sentimientos y pensamientos de otras personas. Es la capacidad de «ponerse en el lugar del otro», de proyectarse dentro de la situación y condición de otras personas, facilitando la comprensión y la aceptación de la situación y condición de los demás. La MDMA reduce las barreras psicológicas que nos aíslan de los demás y facilita la comunicación y la exploración de las relaciones interpersonales. Bajo sus efectos es más sencillo expresar a los demás pensamientos y sentimientos así como comprender (empatizar) lo que los demás nos expresan. Ralph Metzner acuñó el término «empatógeno» (que genera empatía) para definir el efecto de la MDMA que facilita la percepción de los otros como especialmente cercanos, acompañando esta cercanía de una especial conexión afectiva.
Otra dimensión es la relacionada con la experiencia intrapersonal: lo que sucede en el mundo interior del individuo. La MDMA facilita el contacto interior, abriendo la puerta a la introspección y la aceptación de uno mismo. En 1986, el farmacólogo David Nichols acuñó el término «entactógeno» (que genera contacto con el interior) para definir lo que él considera el elemento nuclear de la experiencia con MDMA. Estos efectos aparecen de forma específica con la MDMA y sus derivados (MBDB y en menor medida MDA) y no están presentes en otras moléculas parecidas en cuanto a estructura química (anfetaminas y feniletilaminas alucinógenas). Este hecho le lleva a definir a los entactógenos como una nueva clase de sustancias terapéuticas: “sustancias que producen un estado modificado de consciencia con connotaciones emocionales y sensuales y sin un componente alucinatorio”


Estas propiedades de la MDMA están suficientemente avaladas por distintos estudios científicos realizados en los últimos 30 años, tanto en estudios retrospectivos (encuestas realizadas a personas que han consumido MDMA) como en ensayos clínicos en los que se ha administrado esta sustancia .

 

La MDMA y la música electrónica:

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Si, en general, la percepción a través de los sentidos bajo los efectos de la MDMA se modifica, hay «algo» en relación con la música, y en particular con determinados tipos de música, que constituye un salto cualitativo sobre sus efectos. La MDMA se asocia a los ritmos repetitivos de ciertos estilos de música electrónica (acid-house, trance, electro, techno…) desde mediados de los años 80 del siglo pasado, constituyendo un fenómeno cultural de primer orden en el que se asocian elementos como:

 

  • La repetición de patrones musicales rítmicos, base de muchos estados alterados de consciencia, desde la música devocional islámica (qawwali) hasta los mantras del budismo tibetano destinados a la iluminación de la naturaleza de la mente, o las letanías y jaculatorias católicas.

 

  • El baile como elemento importante en los estados trascendentes, presente en las danzas tribales africanas o en la danza giratoria de los derviches.

 

  • El uso de sustancias psicoactivas (en este caso la MDMA) como vehículo para acceder a estados modificados de consciencia

 

En una investigación (Beck y Rosenbaum, 1994), una mujer de 34 años lo explica así: «Me encanta bailar cuando lo tomo. Es espectacular para bailar. Es absolutamente… Todo tu sistema nervioso periférico se estimula, así que todos tus nervios están ahí, dando saltos al ritmo de la música». Otros usuarios explican cómo diferencian «gamas de sonidos en unos niveles en los que puedo estar escuchando diez sonidos juntos al mismo tiempo y separarlos» (Gamella, 1997), o «la música deja de escucharse a través los oídos y empieza a sentirse en el corazón».

 

Problemas de salud relacionados con la MDMA:


  • Efectos adversos: A las dosis habituales, los efectos adversos de la MDMA suelen ser bien tolerados por la mayoría de las personas. Estos efectos se han observado tanto en usuarios recreativos (Solowij et al., 1992; Gamella y Älvarez Roldán, 1997) como en voluntarios en ensayos clínicos en laboratorio (Vollenweider et al., 1998; Liechti et al., 2001). Como con cualquier otro fármaco, algunas personas presentan una especial sensibilidad hacia determinados efectos adversos de la mdma pero en general las dosis elevadas y/o frecuentes hacen que los efectos indeseados sean más numerosos e intensos. Cantidades superiores a 150 mg no producen incrementos en los efectos placenteros en la mayoría de las personas sino efectos incómodos. Los efectos adversos de la MDMA suelen ser más frecuentes e intensos en las mujeres que en los varones (Liechti et al., 2001).
  • En ocasiones, sobre todo durante las primeras horas, se producen movimientos horizontales rápidos e involuntarios en los ojos (nistagmus), lo que puede llegar a causar mareo en personas sensibles. La dilatación de las pupilas altera la acomodación visual para los objetos cercanos, produciendo visión borrosa al intentar mirar o leer a corta distancia. También es característica la hipersensibilidad al frío o al calor. En el plano psicológico los efectos no deseados más frecuentes durante la experiencia son la desorientación, sobre todo en cuanto al tiempo y las alteraciones en la memoria reciente. Reacciones adversas como tristeza, sensación de soledad y aislamiento, pensamientos obsesivos… son posibles aunque infrecuentes
  • Ansiedad durante el on-set (subidón): En contraposición con otras drogas como el alcohol, cuyo inicio de acción es gradual, los efectos de la mdma hacen su aparición de forma súbita. Aproximadamente una hora después de la ingesta y en cuestión de minutos, es posible percibir cómo se pasa de un estado de consciencia normal a uno alterado. Esta fase inicial es conocida por los consumidores recreativos como «la subida» o «el subidón» y puede acompañarse de un ligero mareo, náuseas, taquicardia y sensación de vacío en la cabeza o de dificultad para pensar. Para las personas con experiencia, esta fase no suele suponer especiales problemas, pues saben que se trata de efectos pasajeros que desaparecerán en pocos minutos (de hecho, a algunas personas le resultan agradables, pues indican que «están despegando»). Pero en el principiante que espera otro tipo de efectos es posible la aparición de reacciones de ansiedad o pánico (sudoración profusa, dificultad para respirar, miedo…) al pensar que «le han dado una pastilla mala», «le ha sentado fatal» o «esto es sólo el comienzo y lo peor está por llegar». Este tipo de reacciones, que pueden presentarse con más facilidad en personas nerviosas que no están informadas sobre la forma en la que comienzan los efectos, suelen solucionarse de forma sencilla en la mayoría de los casos con medidas de apoyo psicológico.
  • Tristeza de mitad de semana (mid-week blues): La aparición de tristeza, ansiedad, pensamientos obsesivos, irritabilidad…a las 48-72 horas después de haber tomado MDMA es probablemente el efecto adverso más frecuente de esta sustancia. Este cuadro se relaciona tanto con dosis como con frecuencias elevadas de consumo. Algunas personas son más susceptibles que otras a presentar este tipo de efectos. En la mayoría de los casos los síntomas desaparecen al cabo de uno o dos días aunque en algunas personas pueden prolongarse. Se han propuesto algunos tratamientos médicos para evitar o paliar este efecto aunque su eficacia es controvertida
  • Tolerancia: El cuerpo humano tiene una gran capacidad de adaptación ante los estímulos externos. El desarrollo de la musculatura ante el ejercicio físico repetido o el cambio de color de la piel tras la exposición a los rayos del sol son ejemplos de respuestas del organismo ante determinadas situaciones. De la misma forma, al tomar algunas sustancias de forma repetida, el cuerpo «aprende» a eliminarlas de forma más rápida y eficaz o bien aparecen cambios en el sistema nervioso que compensan sus efectos. A este fenómeno, que aparece sólo con determinados fármacos o drogas, se le conoce con el nombre de «tolerancia». Con la MDMA, la tolerancia farmacológica aparece de forma muy rápida. Si se consume durante dos días seguidos, los efectos agradables son mucho menores en la segunda ocasión, además de intensificarse los efectos adversos durante la experiencia y en los días siguientes. Este hecho limita el potencial de abuso en muchos usuarios.
  • Pérdida de la magia: Muchas de las personas que toman MDMA relatan que las primeras veces tuvieron una intensidad y profundidad que no se presenta en las siguientes ocasiones. Algunas personas refieren además que algunas de las características que más valoran de la mdma se van perdiendo a lo largo del tiempo, según adquieren mayor experiencia con la droga. Este hecho parece característico de la mdma o al menos no se comunica con esta frecuencia con otras drogas. Este fenómeno es diferente al de la tolerancia farmacológica, pues puede presentarse incluso dejando espacios razonables de tiempo entre los consumos y parece estar más relacionado con la cantidad total de mdma consumida a lo largo de la vida que con la frecuencia de administración. Aunque se ha propuesto el término científico «tolerancia crónica» para definir esta propiedad, es más conocida por la denominación utilizada originalmente por Shulgin: «pérdida de la magia» (loss of magic). La «pérdida de la magia» no se manifiesta de la misma manera en todas las personas. Se suele decir que la intensidad de la experiencia disminuye de forma notable a partir de las diez o doce primeras veces aunque hay personas que lo manifiestan desde la segunda o tercera ocasión y en otras no se presenta de forma pronunciada a pesar de haber tomado mdma durante años. Existen factores de tipo psicológico y neuroquímico que pueden explicar este efecto.
  • Neurotoxicidad: Los animales de experimentación sometidos a dosis elevadas de MDMA sufren cambios en su cerebro que la mayoría de los científicos interpretan como tóxicos. El sistema serotoninérgico (que contribuye a la regulación de funciones como el apetito, la memoria o el estado de ánimo) es el más afectado en todos los experimentos. Se ha discutido mucho sobre en qué medida estas alteraciones pueden ser extrapoladas a humanos. Por un lado, parece claro que existe una dosis a partir de la cual la MDMA es tóxica para las neuronas. Hay estudios que señalan que los consumidores más intensivos de MDMA (personas que han consumido dosis elevadas durante mucho tiempo) presentan déficits de memoria. No está claro si estas alteraciones son reversibles ni cuál es la dosis a partir de la que aparecen. Por otra parte, no se ha demostrado que el patrón de consumo más habitual (ocasional o esporádico) pueda producir este tipo de alteraciones.
  • Golpe de calor: Es la complicación más conocida de todas las asociadas al consumo de MDMA El organismo humano necesita mantener su temperatura dentro de unos límites muy estrechos. Para mantenerse alrededor de los 37º c, el cuerpo dispone de mecanismos que se activan para producir o eliminar el calor cuando varía la temperatura externa. En circunstancias extremas de temperaturas muy altas, elevada humedad y falta de ingesta de líquidos frescos, el organismo puede llegar a perder la capacidad de autorregular su temperatura. En un principio puede aparecer dolor de cabeza, mareo, palidez en la piel, dificultad para respirar, náuseas y vómitos. Pero, si la temperatura del cuerpo sube unos pocos grados centígrados, se puede producir un colapso general del organismo de consecuencias mortales. La MDMA facilita la aparición de este tipo de cuadros, que en muchas ocasiones son letales. Sin embargo la frecuencia con la que aparece el golpe de calor asociado a MDMA es extraordinariamente baja. Manteniendo unas precauciones elementales (hidratarse, evitar ambientes muy calurosos, ser prudente con la dosis, evitar ejercicio físico extenuante…) el riesgo de sufrir un golpe de calor es muy bajo.
  • Otros problemas de salud: Existen otros posibles problemas de salud asociados al consumo de MDMA. En algunas personas o condiciones puede ser tóxica para el hígado o producir problemas cardio o cerebrovasculares. La hiponatremia es una complicación poco frecuente pero grave, consecuencia de una ingesta excesiva de agua mientras se toma MDMA. En personas con determinadas enfermedades (hipertensión arterial, diabetes, problemas psiquiátricos…) o en tratamiento con algunos fármacos (antidepresivos inhibidores de la monoaminooxidasa, inhibidores de la proteasa…) el uso de MDMA puede conllevar riesgos importantes.

3.- De las pastillas al cristal:

Durante los últimos veinte años, la forma de presentación más habitual de la MDMA en el mercado de las drogas de uso recreativo ha sido la de las comprimidos de distintos colores y tamaños troquelados con distintos motivos como marcas de productos comerciales (Volkswagen, Motorola, Louis Vuitton…), figuras geométricas (corazones, triángulos, diamantes, ying-yang…) o personajes de la cultura pop (Popeye, Supermán, Batman…). La presentación en comprimidos de la MDMA (conocidos en argot como pastillas, pastis, rulas, tostis…) es uno de los factores que ha contribuido a su difusión en las dos últimas décadas, al tratarse de una droga con una vía de administración y forma de presentación más aceptable que otras sustancias que se inyectan o se utilizan por vía intranasal.

Paralelamente a la disminución de la disponibilidad de MDMA en pastillas, es cada vez más frecuente la presencia de esta sustancia en forma de sal cristalizada, conocida por los consumidores como “cristal”, “M” o “MDMA”. Este formato parece estar sustituyendo a las pastillas en el mercado de drogas de uso recreativo. Es difícil prever si se trata de un cambio estable en el tiempo, pero hay muchos motivos para pensar que así sea. La venta de MDMA sin procesar en pastillas otorga ventajas a los productores: ahorra costes, dificulta el seguimiento de las partidas y facilita el traslado al reducir el peso y el volumen. Este cambio en la forma de presentación puede tener consecuencias importantes ya que:

  • Su adulteración a través de los distintos intermediarios es mucho más sencilla que en el caso de las pastillas, donde la droga llega al consumidor tal como fue sintetizada. Cualquier sustancia con apariencia de polvo cristalino puede ser añadida para incrementar el volumen del producto y el rendimiento económico
  • Dificulta la dosificación por parte de los usuarios. Las formas de consumo más frecuentes del cristal son diluirlo en líquido o chuparlo con el dedo. La cantidad total de MDMA que se utiliza suele ser mayor que en el caso de las pastillas, lo que facilita la aparición de intoxicaciones.
  • Facilita el uso de vías más peligrosas que la oral, como la intranasal. Aunque es poco frecuente, el uso de esta vía está descrita en usuarios recreativos . Los datos farmacológicos disponibles sugieren que esta vía de administración sea más peligrosa en la posibilidad de desarrollar neurotoxicidad o toxicidad aguda.
  • Genera confusión en los consumidores, quienes con mucha frecuencia afirman que el cristal es una droga “más limpia”, “con menos resaca” o “menos adulterada” que “las pastillas”. Los datos objetivos disponibles hasta el momento (procedentes de incautaciones policiales, estudios científicos y ONGs que trabajan en contacto directo con espacios recreativos) señalan de forma inequívoca que, hasta el momento, el principio activo del cristal y las pastillas es el mismo: MDMA. Las diferencias de dosificación y las expectativas de los usuarios pueden explicar esta diferencia en la percepción de los efectos.
  • La imagen transmitida a través de los medios de comunicación e incluso la procedente de instituciones oficiales  también se refiere al cristal como una “nueva droga” señalando características como “muy adictiva”, “que se inyecta y se fuma”, “que crea gran toxicidad orgánica”. Estos mensajes son el fruto de una confusión con el cristal de metanfetamina (crystal), casi inexistente en España.

 


 

1.- Saunders N E is for Ecstas.(1993) Publicación on-line: http://www.ecstasy.org/books/e4x

2.- Eisner B. Extasis: historia del MDMA. Ediciones Obelisco, Barcelona, 1995

3.- Holland J: The history of MDMA. Ecstasy: The complete guide. Park Street Press, Vermont, 2001

4.- Shulgin A T, Shulgin A: PiHKAL: A Chemical Love Story. Transform Press, Lafayette , CA. 1991

5.- Nichols DE: The Chemistry of MDMA. En HOLLAND J(Ed): Ecstasy: The complete guide. Park Street Press, Vermont, 2001

6.- Greer G, Tolbert R: Subjective reports of the effects of MDMA in a clinical setting J Psychoactive Drugs 1986;18:319-27.

7.- Liester et al:  Phenomenology and sequelae of 3,4-methylenedioxymethamphetamine use.J Nerv Ment Dis 1986 ;180:345-52.

8.- Solowij N et al  Recreational MDMA use in Sydney: a profile of 'Ecstacy' users and their experiences with the drug, Br J Addict 1992;87:1161-72.

9.- Gamella JF, Alvarez Roldán A: Las rutas del éxtasis: Drogas de síntesis y nuevas culturas juveniles. Ariel Ed Barcelona, 1999
 
 
 
 
 

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