La quimioterapia es uno de los tratamientos para el cáncer disponibles el momento actual. A pesar de su mala fama, es una de las pocas herramientas eficaces en el tratamiento de distintas enfermedades tumorales. Existen muchos tipos de quimioterapia distintos, y una gran parte de los más de 150 tipos de cánceres distintos que existen son susceptibles de curación o mejoría significativa a través de este tratamiento, que se administra de forma única o en combinación con otros tratamientos (cirugía, radioterapia, hormonoterapia…). El fármaco más adecuado, su dosis y combinación con otras estrategias se deciden por el oncólogo según el tipo de cáncer y su extensión de acuerdo a protocolos reconocidos por la comunidad científica internacional.

 

unoExisten más de cien fármacos antineoplásicos (que actúan contra el cáncer): alquilantes, antimetabolitos, alcaloides de la vinca, derivados del cisplatino…y no es el objeto de este artículo detenerse en pormenores sobre sus características y propiedades farmacológicas. Para explicarlo de una forma sencilla, consideraremos que su mecanismo de acción es producir daños tóxicos sobre las células tumorales. Muchos de estos fármacos son eficaces destruyendo células cancerosas, pero el problema fundamental de la quimioterapia es que es un tratamiento poco específico: además de destruir células cancerosas se producen daños también sobre las células normales. Por eso los efectos secundarios son frecuentes, molestos, y en muchas ocasiones limitan su utilidad. Los tejidos del cuerpo que se dividen con rapidez (como el pelo o las mucosas) son los que más se afectan por el efecto de la quimioterapia. Por eso se producen con mucha frecuencia efectos como la caída del cabello, la ulceración de la boca o los trastornos gastrointestinales.


Uno de los problemas que se presenta con mayor frecuencia en los pacientes sometidos a quimioterapia es la aparición de náuseas y vómitos. Este es descrito como el efecto secundario más temido por muchos pacientes en tratamiento y pueden llegar a ser tan intensas como para poner en peligro la vida del paciente por desnutrición. Los mecanismos por los que se produce este problema son complicados y tienen que ver con el control cerebral de las náuseas y los vómitos. Todos los animales tienen estructuras cerebrales muy complejas para controlar la función del vómito y, por distintas vías, muchos de los fármacos utilizados como quimioterapia estimulan en distinta medida estas estructuras cerebrales. Algunos pacientes sufren este problema justo después de recibir un ciclo, pero en otros aparecen reflejos de tipo condicionado que hacen que ante estímulos indirectos (olor de la comida, recuerdos negativos de la experiencia, pensamientos relacionados con el tratamiento) puedan presentar vómitos intensos y frecuentes.

 

dosExisten una gran cantidad de tratamientos disponibles para manejar estos síntomas. Los fármacos más utilizados en el momento actual son los inhibidores de los receptores 5HT-3 de serotonina (dolasetron, granisetron y ondansetron). Otro grupo de fármacos más modernos son los antagonistas de los receptores de neurokinina (aprepitant) y existen distintas combinaciones farmacológicas que incluyen también corticoides y otros fármacos más antiguos como la metoclopramida. Cada tratamiento se escoge según las características del paciente, el tipo de síntomas y el tratamiento que esté siguiendo.



 
 
 
 
 

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