ant2Como ya hemos explicado previamente, el Sistema Endocannabinoide está compuesto de un conjunto de receptores (los llamados CB1, que aparecen en el Sistema Nervioso Central y los  CB2, que se encuentran en el sistema inmunológico) a losque se unen de forma natural moléculas que producen las propias células (los llamados "ligandos endógenos": la anandamida y el 2-araquidonilglicerol). Este Sistema se encuentra en todos los vertebrados y constituye la base científica sobre la que se sustentan los efectos psicoactivos del cannabis, así como sus usos terapéuticos. También es uno de los objetivos de investigación de las grandes compañías farmacéuticas al ser un campo nuevo de investigación de inmensas posibilidades.

 

Los primeros fármacos sintetizados de forma artificial buscaron imitar los efectosde los principios activos de la marihuana de forma más selectiva o buscando incrementar algunas de sus cualidades (sobre todo en lo que se refiere al dolor,la ganancia de peso o los vómitos) De hecho el primer fármaco comercializado no es más que una versión sintética del THC producido por la planta (el dronabinol, del que hablamos en el capítulo I de esta serie). Pocos años después se patentaron algunos fármacos que buscan estimular determinadas partes del Sistema Endocannabinoide, con el objetivo de maximizar los efectos terapéuticos y a los que ya hemos hecho referencia.

 

ant3Se han comercializado otro tipo de fármacos que actúan sobre el Sistema Endocannabinoide. Pero antes de proseguir, es el momento de explicar que en farmacología se distinguen varios tipos diferentes de fármacos según sus efectos. Algunos de ellos se unen a receptores activándolos: es lo que se conoce como "fármaco agonista". El dronabinol o la nabilona se comportan como agonistas del Sistema Endocannabinoide. Otros fármacos se unen a los receptores pero sin embargo no los activan, no producen sobre ellos ningún tipo de efecto: son losllamados "fármacos antagonistas". Imaginemos un interruptor de luz conectado a una bombilla. Los fármacos agonistas actuarían activando el interruptor y encendiéndola. Los antagonistas, sin embargo, bloquearían el interruptor evitando su normal funcionamiento.

 

Los fármacos antagonistas pueden tener muchas aplicaciones en medicina. Imaginemos por ejemplo el caso de una persona que se ha intoxicado por heroína, morfina, codeína o cualquier otro fármaco opiáceo.Sus receptores estarán inundados por estas sustancias, que producen, entre otros efectos, somnolencia y depresión de las funciones respiratorias por lo que pueden ser mortales en sobredosis. Pero existe una sustancia, la naloxona,que se puede unir a los receptores opiáceos del cuerpo sin producir efectos,por lo que, en casos de sobredosis puede revertir los efectos de una intoxicación, ya que se unen a los mismos receptores que los opiáceos pero sin activarlos. Los fármacos antagonistas son de uso muy común, y están presentes en inhaladores contra el asma, antídotos contra sobredosis por fármacos ovenenos, antihipertensivos, hormonas...

 

Así,sólo sería cuestión de tiempo que los científicos se pusieran a buscar sustancias que se unan a los receptores de los cannabinoides (como lo hacen los principios activos de la planta) pero sin producir efectos sobre ellos. En 1994 se descubrió el primer antagonista del Sistema Endocannabinoide, que tiene el complicado nombre de 5-(4-Clorofenil)-1-(2,4-diclro-fenill)-4-metil-N-(piperidin-1-il)-1H-pirazoli-3-carboxamida.Vamos, como para tener que aprendérselo de memoria...Lógicamente losdescubridores le pusieron primero un nombre provisional más manejable(SR141716) y luego lo bautizaron como rimonabant, que es sin duda mucho más bonito.

 

ant4Los primeros ensayos clínicos en animales mostraban que el efecto más destacado del rimonabant era la disminución del apetito y la pérdida de peso. El cannabis y los cannabinoides incrementan la sensación de hambre, por lo que parece lógico pensar que un antagonista produzca el efecto contrario. Pero además se piensa que los cannabinoides tienen otros efectos de tipo metabólico (incrementan la resistencia a la insulina, bajan el HDL-colesterol (el conocido como colesterol bueno), además de incrementar el tiempo que los alimentos se encuentran en el intestino). Así,los fármacos antagonistas del Sistema Cannabinoide Endógeno podrían ayudar a perder peso disminuyendo el apetito por un lado, acelerando el tránsito intestinal por otro y actuando sobre la forma en la que el organismo asimila los alimentos. Teniendo en cuenta que la obesidad es una de las epidemias denuestro tiempo el laboratorio parecía haber encontrado un fármaco realmenteinteresante que podría hacerles ganar mucho dinero.

 



 
 
 
 
 

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