Soy diabético desde hace más de 10 años. He estado en tratamiento, primero con dieta, luego con pastillas, y actualmente con pastillas e insulina, que es lo que ha conseguido controlarme la enfermedad. Fumo cannabis de forma habitual, aunque en dosis moderadas y no todos los días. Me gustaría saber si esto puede empeorar mi enfermedad.

La diabetes mellitus consiste en un grupo de trastornos del metabolismo, crónicos y progresivos, que se caracteriza por un nivel de glucosa anormalmente elevado en la sangre. Esta elevación, mantenida en el tiempo, da lugar a afectación en el sistema nervioso, ojos, riñones y vasos sanguíneos, además de ser un importante factor de riesgo cardiovascular. Existen dos variantes fundamentales de la enfermedad (la tipo I, de origen autoinmune y que aparece en gente joven y la tipo II, asociada a obesidad). El tratamiento farmacológico o con insulina permite a los diabéticos un buen control de los síntomas de la enfermedad.

Las posibles repercusiones que pueda tener el uso de cannabis deberían valorarse individualmente, ya que el espectro de posibilidades del paciente diabético puede ser muy variable. Pero de forma general podemos señalar que no existen evidencias de que los cannabinoides de la planta tengan efectos directos sobre los niveles de glucosa en sangre y en ese sentido son seguros. Algunos estudios preliminares indican que los cannabinoides podrían tener efectos beneficiosos sobre el componente autoinmune de la diabetes tipo I, aunque este extremo no está aclarado con seguridad. También existen ensayos clínicos en los que se ha probado la eficacia del Sativex ® (fármaco obtenido del extracto de planta de cannabis estandarizada, para administración sublingual) en el tratamiento de los síntomas de la neuropatía diabética, una de las complicaciones frecuentes y molestas de la diabetes de larga evolución.

Pero el paciente diabético sí debería tener en cuenta algunos aspectos de importancia en el uso de cannabis. En primer lugar, el control de los síntomas de la enfermedad implica un equilibrio entre las calorías que se ingieren (alimento) y las que se gastan (ejercicio) a través del uso de medicación o insulina. El cannabis tiene un efecto de incrementar el apetito, sobre todo de alimentos de tipo dulce. Las personas más susceptibles a estos efectos deberán tener especial control y ajustar sus necesidades de medicación de acuerdo a su pauta de consumo y valores de glucemia (el control con glucómetro portátil puede ayudar).

El cambio general en el estado de consciencia y la modificación de la relación entre el cuerpo y la mente que caracteriza al cannabis puede dificultar darse cuenta de que se está sufriendo un episodio de hiper o hipoglucemia. El diabético suele “notarse en el cuerpo” cuando esto va a suceder y le permite tomar medidas rápidamente pero bajo los efectos de cualquier droga estas sensaciones pueden variar.

Finalmente, los efectos cardiovasculares del cannabis no suelen tener repercusiones en personas sanas (más allá del conocido chino, blancazo o amarillo) pero en algunas personas diabéticas, en las que la circulación puede estar afectada es posible, al menos teóricamente, repercusiones mayores.

Actualizado (Martes, 30 de Noviembre de 1999 00:00)
 
 
 
 
 

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